POR: DANIEL PRADILLA B.


Durante los últimos días, los amantes del fútbol hemos vivido el vergonzoso novelón de la final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors de Argentina. He seguido cautelosamente el minuto-a-minuto de los últimos acontecimientos, y haciendo uso de mi profesión de publicista, decidí asignarme a mí mismo un “brief” de 24 horas, con el propósito de buscarle solución a la pesadilla de relaciones públicas que afronta la Conmebol. Y es que muchas veces esta clase de pesadillas se convierten en las mejores oportunidades para crear soluciones definitivas a los problemas.


Aqui les dejo, señores directivos de la Conmebol, mi humilde propuesta para ver si finalmente le damos solución al asunto en cuestión.


Nada de puntos de escritorio. Que se juegue el partido—en Argentina—en la cancha de River—frente a los miles de espectadores que le caben al monumental.


Solo propongo un pequeño cambiecito: Esta vez llenemos el estadio de niños.


Imagínenselo. Los invito a que lo visualicen cerrando los ojos por un instante.


El monumental a reventar. Esta vez, abarrotado por más de sesenta mil almas de pequeñines animando a sus ídolos. Por igualdad de condiciones no se preocupen, porque vendrán de todos los rincones del territorio nacional. Esta vez, después de muchos años en la Argentina, se volverán a ver en las gradas de un estadio a hinchas de diferentes equipos. Vendrán los de River, y los de Boca, así como los de Chacarita, Estudiantes, Racing, y hasta de equipos de la segunda división.


No hará falta llevar un batallón de infantería para velar por la seguridad de los asistentes pues los acompañarán sus maestros y profesores de colegio, quienes serán los únicos adultos invitados a esta gran fiesta. Las piedras y los insultos serán reemplazadas con papelitos de colores y carcajadas. Al final del día, sin importar el marcador, no habrá espacio para las peleas ni los encontronazos, simplemente el agradecimiento de una inocente audiencia que seguramente recordará este gran día para siempre.


Llevamos días hablando del mal ejemplo que le estamos dando a nuestros niños. Deberíamos más bien dejar que esta vez sean los niños quien nos den el ejemplo a los adultos, y que le demuestren al mundo entero lo que realmente es el pueblo argentino y su inigualable pasión por el fútbol.


Sería un acto simbólico sin precedentes, la forma perfecta de cambiar el castigo por una lección de vida.


Los niños son el futuro de nuestra sociedad y esta es una oportunidad de oro para mandarle un mensaje de esperanza a las futuras generaciones de hinchas de nuestro continente. El partido no está perdido, todavía hay tiempo. Solo hace falta que empiecen a buscar cómo llenar este gran estadio de gente que se merezca asistir a este partidazo.


La novela ya la tienen. Solo les falta darle un final feliz.


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Daniel Pradilla
Born and raised in Bogota, Colombia. Die-hard fan of Atletico Nacional and the Colombian National. Has 12+ years of football traveling experience, including 4 World Cups, Champions League, Premier League, La Liga, Copa America and Copa Libertadores.